Más que una afirmación una polémica: El Partido y la estrategia

Comité Editorial Revista Estrategia
“La lucha política se convierte en una serie de hechos personales entre quiénes lo saben todo, y han pactado con el diablo, y quiénes son objeto de burla por parte de sus propios dirigentes, sin querer convencerse de ello a causa de su incurable estupidez”. Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel XIII - Alcuni aspetti teorici e pratici dell’«economismo»
Aclaratoria inicial
El presente texto tiene por interés superior recoger una serie de elementos vigentes, principalmente de la obra de Antonio Gramsci y traídos al presente análisis a través de la selección de textos desarrollada por Osvaldo Fernández quién materializa dicha selección con el texto Maquiavelo y Lenin: Notas para una Teoría Política Marxista (1971). (1)
La procedencia del texto es de por sí parte de la propuesta que pensó el Comité Editorial en el esfuerzo por formar parte del debate en miras de las definiciones estratégicas de nuestro siglo. La selección de Fernández sobre los textos de Gramsci corresponde a un pequeño folleto repartido por la Editorial Popular Pajarilla hace más de diez años y sobre el cual, parte de este Comité se había enfrentado a revisarlo.
Creemos que hoy más que nunca lecturas de este tipo deben demandar nuestra atención en los debates de la izquierda afronta, que por su correlato con el desarrollo de los hechos al momento de la elaboración teórica de Gramsci viene a golpear nuestra puerta frente a un convulsionado mundo, que en palabras de él mismo en la tardanza por el nuevo mundo por aparecer toma protagonismo el claroscuro de aquellos monstruos que hoy forman parte de la dirección de gran parte de América y el mundo.
Condiciones basales de la realidad material a través de Gramsci, Maquiavelo y Lenin
Para entender la lógica en que Gramsci retrae el desarrollo del cuerpo teórico y práctico de Maquiavelo y Lenin, hay que comprender en primera instancia a qué se refiere el primero cuando habla del Príncipe y qué extrapolación entendemos con el Partido Marxista Leninista.
La centralidad en el concepto para Maquiavelo está orientada en el Príncipe como aquel gobernante que logra desarrollar en su praxis una serie de condiciones para la consolidación del poder y del Estado (En referencia a la tardía unificación del Estado Italiano) (2).
Desde ahí que en la comprensión del Partido revolucionario, es que Gramsci entiende a este Príncipe personificado en él, como aquel que ya no tan sólo puede edificar un Estado moderno sino también crear una voluntad colectiva nacional que revista las tareas de la revolución y el socialismo.
Sobre este último punto es que el Partido es comprendido como aquel que puede desarrollar el músculo sobre el cual se asienta la voluntad colectiva nacional popular, asumiendo así el rol de organizador en una sintaxis propio de la filosofía de la praxis: activa y operante, tanto en la transformación intelectual y moral frente a la estructura del trabajo.
Para Gramsci en este análisis hay una situación basal en el contexto de Maquiavelo y Lenin que no puede ser obviada, como parte de la política existe una relación entre gobernados y gobernantes que no se puede obviar y que se inserta en el conflicto respecto a la lucha de clases como un bloque en pugna por la dominación. Sobre esta última afirmación, hace desarrolla una aclaración útil para nuestros tiempos, el partido orgánico de cada bando de la historia representa en sí verdaderamente el partido, el cuál en interpretación de la dinámica política moderna y occidental se entiende como el conjunto de partidos toda vez que estos no son más que fracciones del mismo.
Dicha lectura aporta a comprender el movimiento y la dinámica organizativa nacional e internacional, para el debate acerca del valor histórico del Partido en la dirección de los procesos de transformación cabe atender a la afirmación acerca del Partido orgánico de la clase trabajadora en pugna con el de la burguesía.
La situación de la crisis y el paradigma de la necesidad histórica
Gramsci comprende la determinación del Partido -entendido en los términos del punto anterior- respecto a la creación y el desarrollo de la historia nacional de cualquier país. La condición del movimiento real que permite desarrollar dicho instrumento como también su salto en la conciencia.
Bajo ese presupuesto es que afirma que ningún movimiento puede adquirir conciencia repentina de su carácter de totalidad, ni desarrollar por tanto entendemos, las aptitudes necesarias o suficientes para naufragar como la expresión más desarrollada o apta, bajo las necesidades que plantea Maquiavelo para el Príncipe como para responder efectivamente a el Partido de la revolución, sea en Chile como en cualquier otro lugar del mundo.
Por contraparte y en la lógica orientada por la dialéctica, el movimiento sólo toma forma de totalidad tras la experiencia sucesiva que permiten dilucidar el campo de contradicciones en el conflicto de clases y, por consiguiente, romper con quedar truncos en su impulso, inercia y eficacia.
La crisis por tanto y el enfrentamiento de las posibilidades en el desarrollo de conciencias del movimiento nacional y popular que forma parte del caldo de cultivo para la estructuración de una vértebra en el entramado que significa el Partido como expresión orgánica, abstracta pero a la vez necesariamente material abre el camino acerca del desarrollo de aquellas tensiones en las conciencias para la transformación.
El debate de la necesidad histórica queda beneficiosamente en un paradigma enraizado por la contradicción, tanto para justificar su existencia como materialidad sobre la cual la masa se involucra en el desarrollo del conflicto histórico entre dominantes y dominados, pero también que justifica su negación, toda vez que cada fracción refleja de forma parcial y desconectada el ethos (3) del Partido en la forma que entendemos al Príncipe.
En el segmento final del texto, se nos propone el protagonismo de otro elemento en el debate respecto al Partido; la estrategia. Gramsci aporta a comprender que tanto para el Príncipe como también para el partido de la revolución, el análisis de las relaciones de fuerzas es imprescindible, que permita develar el interés colectivo por la realidad efectiva y suscitar a través de él, en palabras del autor; instituciones más rigurosas y vigorosas.
La vigencia de dicho análisis queda de manifiesto cuando enumera aquellos elementos de la realidad que se involucran con entender la relación de fuerzas existentes. La primera de ellas hace relación con la correlación de fuerzas internacionales, comprensión que es en realidad una expresión del desarrollo de la teoría marxista y que tanto autores como el mismo Marx o Lenin trabajan en sus análisis respecto a la comuna de París. (4)
En segundo orden de cosas, precisa la lectura de las relaciones objetivas sociales, entendidas como la unidad que aglutina tanto a las fuerzas productivas existentes como también a las formas políticas hegemónicas, no tan sólo ligado a aquellas expresiones que finalmente son fracciones de la misma clase, sin a aquellos sistemas y formas de conducción del Estado en lo concreto.
Por último pero no menos polémico, nos quedamos en el análisis que realiza Gramsci en posición al desarrollo y superación del conflicto de clases, incluso haciendo mención a la teoría de la revolución permanente desde la comprensión jacobina en ausencia de las actuales formas políticas. Respecto al conflicto que se abre en el interior de la misma transformación y por tanto del Partido que la dirige, entiende que el arte de lo político se encuentra en la misma línea que el arte de lo militar, y por tanto la guerra de posición representa auténticamente aquella relación entre el desarrollo y consolidación de una nueva forma (Entiéndase tanto el Estado moderno como aquella forma que exprese la transición socialista) y su preparación como disposición al conflicto.
Sobre esto último Fernández en su prólogo sobre esta selección de textos, nos aporta una lectura que vale la pena replicar para el presente análisis:
El partido concentra el dominio de la ciencia y lo traduce en experiencias de lucha. (…) Se trata de traducir la ciencia en expresión orgánica de una práctica política, consecuente, racional, en búsqueda de un objetivo preciso: el asalto al poder.
Notas
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Gramsci, A. Maquiavelo y Lenin: Notas para una Teoría Política Marxista. Selección y Prólogo de Osvaldo Fernandez D. (1971).
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Maquiavelo, N. El Príncipe.
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Proveniente del griego ἦθος. Para efectos del presente texto se entenderá Ethos por el conjunto de valores, costumbres y prácticas, entendidas en el ser y por tanto en la ética que rige la praxis del Partido.
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Lenin, V. Marx, K. La comuna de París. Quimantú editores. (1972).